armiarmak

Argitaletxea: 
RMO
Formatua: 
CD
Arto Artian Erreferentzia: 
AA090
Argitaratze-data : 
09/2008

Soinu bilaketa zorrotza Miguel A. García “Xedh”-en eskutik. Xehetasun eta ñabarduraz betetako lan honetan azken urteetan hainbeste landu duen inprobisazioaren alde formalek bat egiten dute, nahasketa mahai zahar batetik erauzitako soinu sorta zabaletik abiatuz (batzuetan bere “noise” urteen oihartzun modura ikus daitezkeenak), konposizio analitiko eta ongi egituratu batean orekatuak, non isiltasunak ere adierazkorki agertzen diren. Lima-limoi zaporeko aparteko musika elektroniko esperimentala.

Minuciosa exploración sonora a cargo de Miguel A. Garcia “Xedh”. En este detallado trabajo se funden aspectos formales de la improvisación que durante los últimos años tanto ha desarrollado, a partir de una amplia gama de sonidos exprimidos a una vieja mesa de mezclas (que en ocasiones funcionan como ecos de sus años más ‘noise’), equilibrados en una composición analítica y bien estructurada donde también los silencios saben aparecer significativamente. Música electrónica experimental de calidad con sabor lima-limón.

Meticulous sonorous exploration in charge of Miguel A. Garcia “Xedh. In this detailed work there merge formal aspects of the improvisation that he has widely developed in the last years from a large range of sounds, squeezed out of an old mixer (that sometimes operate as echoes of his noisier years), balanced in an analytical and well structured composition where silences also know how to appear significantly. High quality experimental electronic music with a lime-lemon taste.

Kritikak: 

WHITE LINE by BGN

Miguel A. Garcia has apparently been active on the sound art/ installation scene for quite some time, only recently making the transition to recorded media on small netlabels such as Homophoni, Zeromoon, and Trans>parent Radiation in the States..a popular stamping ground for new and well established experimental artists. Armiarmak, Garcia’s debut in CD format is an exploratory work, taking as its point of departure, a trajectory that transcends conventional physical instrumentation, and uses the studio mixer and two stereo microphones as the sole source of sound. So what emerges here are essentially feedback transitions, that Garcia manipulates in real time, in order to engender a field of tones, and subtle gradations of sound, sourced entirely from the studio.

Having carried out these kinds of experiments myself, I can verify that this can be a fun, and oftentimes excruciating experience, as feedback is notoriously difficult to harness and bring into any kind of tangible form. I likened the process to wrestling with a wild animal, as attempting to cage feedback in the “sweet spot” hovering between equilibrium and chaos is a bit of a trial, that requires both patience and skill. Here though, Garcia brings all of the wildest components under control with apparent ease to activate a sonic sensorium that bristles with an electric charge, teetering on the brink of chaos, yet hovering in that sweet zone, that is both interesting and full of tension. For Garcia, this sweet spot is a zone of ultra minimalist fragments, crackles and splinters of sound – soft scrapings and grazings, as the equipment, brought under his control, yields glistening treasures that flicker and flutter and finally evaporate into silence. Occasionally, as on “eve”, Garcia allows the feedback to gather momentum, as he relinquishes his controlling hand momentarily, but this is then brought back into equilibrium to maintain the focus and restraint of the rest of the collection. If I sound enthused, then you would be absolutely correct, as a few years back, this kind of methodology was quite prolific on the experimental circuit – Garcia’s forte, is in not letting the equipment govern the final outcome, and rather than spiralling off into the noise and chaos typified by a feedback system, effortlessly produces a sublime and fascinating collection of minimalist electronics. Very highly recommended. BGN

OBSZENO por Obszeno

El prolífico y genial creador musical Miguel A. García abandona por un momento las publicaciones en formatos alternativos y marginales y nos presenta su primer trabajo en un impoluto digipack profesional auspiciado por el sello RMO Productions, cuyo artwork corre a cargo de Raul Dominguez.

Dicho artwork refleja muy acertadamente el contenido sonoro de “Armiarmak”: minimalismo y experimentación, con cierta dosis de ruidismo y con gran protagonismo de los silencios, paradójicamente. Se trata de una música arrítmica, atonal, abstracta, atemporal, que fusiona diferentes destellos sonoros con efectos distorsionados y piezas entrecortadas.

Al adentrarse en la música de Miguel A. García conviene prescindir de toda pauta preestablecida, no solo a nivel musical, sino también por su personal concepción del arte; su proceso creativo está supeditado a momentos concretos, pensamientos e ideas que rondan su cabeza y que de una forma maniática y obsesiva, ritual, se van concretando en sonidos cargados de surrealismo y minimalismo extremo.

El bagaje musical del artista es vasto y heterogéneo, como así lo ha demostrado desde aquellas composiciones bajo la firma de Válvula Antirretorno o, posteriormente, XEDH; sin embargo, actualmente, a la hora de componer Miguel A. García prescinde de todo canon o arquetipo musical establecido, rompiendo con todo lo armonioso y convencional. El resultado es un conjunto de piezas tan ilógicas como coherentes, a la par que sugerentes, enimáticas, atractivas y ambiguas, dirigidas a provocar reacciones en el subconsciente, no en la simple superficie auditiva.

El disco se compone de ocho cortes, divididos en dos partes, entre los cuales apenas percibimos sus puntos de inicio y final; este recurso esta perfectamente introducido gracias al protagonismo que el artista ha otorgado a los silencios, o cuasi-silencios, dentro de cada composición, y también gracias a un único y peculiar sonido, o pitido, y ciertos matices sonoros, omnipresentes en el fondo de los temas, a modo de secuencias hipnóticas que aparecen y desaparecen, se repiten de principio a fin, con diversas modificaciones y arreglos.

Una escucha pausada y atenta nos lleva a fijarnos inexorablemente en el sexto corte, “Armiarma”; no sólo destaca por su extensa duración, sino que se puede afirmar que reúne todas las cualidades que se dispersan a lo largo de resto de temas. Un referente sin duda en la creatividad de Miguel A. García, que además para la ocasión no ha dudado en contar con la colaboración de otros artistas de la talla de Carlos Valverde, que dota de un plus de oscuridad el tema “Acuphenos”, o Rafael Flores, quien aporta un matiz más diferenciador en el último corte del disco, “Itapoa”, introduciendo un sampler musical que rompe bruscamente el minimalismo del conjunto.

Objetivamente podemos afirmar que Miguel A. García es todo un referente y un maestro en cuanto a composición experimental se refiere. A lo largo de todos estos años no ha cejado ni un segundo en su empeño por perfeccionar, descubrir y redescubrir nuevos matices y esquemas sonoros que encajasen con su filosofía y su forma de exteriorizar en forma de música sus ideas, pensamientos y sentimientos. Esperamos la siguiente vuelta de tuerca en el sonido del genio, bajo cualquiera de sus firmas, y mientras tanto disfrutaremos, una vez más, de “Armiarmak”.

PROMO TEXT

After a long trajectory editing in small independent cdr labels and netlabels, “Armiarmak”, his first cd, marks a new debut for the musician from the Basque Country. A compilation of tunes almost exclusively composed from sounds obtained by a mixer used as an instrument, without any kind of additions but a pair of microphones connected to this one, which register its “human activity”, and the sinewaves extracted from a simple oscillator. Other tracks, like “Acuphenos” (demonstrated as one of his oldest compositions) or “Itapoa”, a collaboration with the musician Rafael Flores, gather the interrelation with another type of tones more traditionally musical. The two parts (or sides) of the album follow the interest of generating independent compositive macrostructures that’d tack the long play of a complex work in its variety and microsonic details

THE SOUND PROJECTOR by Ed Pinsent

Further subdued electronic murmurings of a quite different hue on Armiarmak (RMO PRODUCTIONS RMOMAG), by the young Basque composer Miguel A. García. He produced it using nothing but a mixing desk and an oscillator for the most part, but whereas many dabblers using similar tools emerge with something clean, somnolent and insipid, García’s minimalist work has a gritty, vaguely ugly texture which appeals to me, along with its unblinkingly stern countenance throughout. To listen is like staring into the stony visage of your own executioner.

AUDIOLAB BLOG por Oier Iruretagoiena

Miguel A. García teje como las arañas (armiarmak, en euskara) un complejo entramado de sonidos, referencias, tiempos y narraciones. Y para mí, uno de los editores de este blog a quien le gustaría escribir algo interesante y/o sugerente sobre su último disco, esa complejidad es fuente de muchísimas ideas y sensaciones sobre las que escribir, y fuente a la vez de una gran dificultad para expresarlas con las palabras más adecuadas y articuladas.

El disco me produce reflexiones sobre lo que sería por un lado lo emocional, cálido y accesible en la música, y por otro lado lo que seria más frío, seco, abstruso, exigente para el público y un poco más neutro (consciente de la imposibilidad de la completa neutralidad). Llamemos a lo primero lo dulce, y lo frío a lo segundo. Precisando un poco más, llamo dulce a las melodías, a las sugerencias de grandes e impresionantes espacios que nos llevan a dimensiones narrativas, a lo espectacular y a los efectismos, a las bolas de frecuencias graves que hacen que nos vibren las tripas, a las partes violentas muy distorsionadas… Creo que es precisamente en esta dicotomía dulce/frío donde se encuentra este trabajo de Miguel Ángel. Sabe trabajar con lo poco emocional, y en las primeras escuchas lamenté el que no fuera así todo el disco. Las partes más cálidas las veía como los puntos por los que cojeaba el trabajo, y en cambio, después de unas cuantas escuchas, me pareció que son precisamente esos mismos puntos los que completan el trabajo y lo salvan de ser algo demasiado impenetrable.
En una comparación con otra disciplina artística como la pintura, El cuadrado negro sobre blanco o El cuadrado blanco sobre blanco de Malevich, vistos en libros de historia, serían un buen ejemplo de lo distante, desafectado y lo casi neutro. Pero es al verlas en directo cuando apreciamos el dulce: El rastro de la pincelada y la plasticidad de la pintura aportan el punto sensual, y eso es que salva a estas obras de ser impenetrables o fríos en exceso.
Y ya comparando una disciplina que trabaja con imagen con una que trabaja con sonido, me atreveré a afirmar que el sonido juega con ventaja en cuanto a la capacidad penetrante. Claro que las imágenes pueden sugerir mucho y afectar, pero la música posee una gran facilidad para colársenos por no sabemos dónde y emocionar con muy pocos y muy simples elementos (dos notas o un harmónico pueden bastar). Tantas escenas de cine que nos han hecho llorar a miles de espectadores, ¿hubieran conseguido todas el mismo efecto sin banda sonora? Se puede hablar hasta de poder manipulador, y precisamente en el cine la música ha sido muchas veces el recurso para evidenciar el carácter de cada escena y dirigir las sensaciones del espectador. Y el dirigir contradice la noción de que el espectador completa la obra. En vez de dejar que el receptor de alguna forma analice, se le embriaga con harmónicos y se le impresiona con efectismos. Aquí estoy hablando, claro, de aquello que hemos llamado dulce.
Armiarmak me lleva a pensar que quien maneja sonidos debe tener cuidado con esta capacidad de penetración. No debe caer en el uso excesivo de lo dulce con el fin de no atentar contra el oyente y utilizar además un recurso demasiado fácil para la creación. Y tampoco debe prescindir totalmente de ello, para que el resultado no sea impenetrable, y para no desaprovechar una cualidad de la música. Miguel Ángel lo aplica, colocando el disco en el equilibrio. No se me malinterprete, no es éste un disco que combine pequeñas texturas secas con sinfonías épicas, pero esas texturas suelen ir acompañadas de pseudo-melodías o grandes reverberaciones y bolas de graves que aportan el punto dulce sobre la que ya me he repetido demasiado (y es que quiero asegurarme de que se me entienda bien).

Cambiando de tema, pienso ahora en algunos elementos que hay por el disco, llamémoslos raros. Son dos…o tres. Elementos que nos hacen preguntarnos si realmente hemos oído bien. Encontramos la primera en la pieza Suge arrosa: Una especie de sonido de motor de aspiradora que aporta, a mi parecer, un punto cómico. Al igual que Itapoa (for Rafael Flores), en la que la aparición de unas trompetas tiene también cierto toque cómico, si lo vemos en el contexto del disco entero. Pero el más interesante de las tres es la que se encuentra en Achupenos. La más interesante y la más escondida, disimulada. No se reconoce qué es, pero hay algo que extraña, que nos hace echar para atrás y volver a escuchar. Suena sutilmente, bajo la maraña de los demás sonidos, pero lo suficiente para decir “¿Qué es eso?”.
Valoro mucho estos elementos raros-cómicos disimulados, y más en este tipo de música en el que se ha solido criticar una excesiva seriedad y solemnidad (nada más lejos de la realidad, tienen toda la razón). Aportan frescura, y hacen ver que es una persona quien está haciendo todo ese sonido. Una persona de carne y hueso, con sus experiencias, y que se ríe de vez en cuando.

Y esto es cuanto tenía que decir. Si tuviera que resumir el disco en una frase, y volviendo a lo dicho al principio, diría que es una telaraña muy rica en su complejidad.

Chain DLK by Eugenio Maggi

Basque musician Miguel A. García has chosen the risky path of skeletal, self-generated sounds: a feedback mixer, a couple of microphones capturing the performer’s gestures, and a sine oscillator. Over the years, the improv recordings based on no-input gear have varied from exhilarating to utterly disposable, and after listening I can easily put García high in the first group. With recordings like this, suggestion is everything, and “Armiarmak” luckily creates some fertile emotional short-circuit with the listener. The frequencies in the opening “Suge arrosa”, for example, eventually structure themselves in grating loops, reminding of string plucking, then the composition boils down to a static unrest, with sparse fog-horn wails. “Acuphenos” is melting ice and mist, rich in bubbling, muddy basses. “Eve” accumulates electrics shocks in a bruitist crescendo, leading to the glorious “side b” of the cd (yep, there’s a flipside, apparently), featuring the painfully high frequencies of the title track, and the heap of audio debris, hisses and feedback of “Suge gorria”. When, in the final “Itapoa (for Rafael Flores)”, the sampled guitar of former Comando Bruno adds a more recognizable musical quality, it has an almost surrealistic effect, lost as it is in García’s swarm of electronics.

VITAL WEEKLY by Frans de Waard

After a long strings of MP3 and CDR releases, which showed a constant improving of his playing, Miguel A Garcia made the big step and now releases his first real CD. He worked first as Xedh, but also as several projects I never heard of such as Baba Llaga and Valvula Antirretorno. Here he uses strictly ‘a mixer with a pair of microphones, which register its ‘human activity’ and the sine waves extracted from a simple oscillator’. That might be hard to believe I think. One thing that can be noted here is that the conversion to entirely being microsound didn’t happen, and that’s a great thing. Garcia started out in the more noise end of the musical spectrum, and then slowly worked his way towards microsound. Here on ‘Armiarmak’ he seems to be interested in melting the two opposites together, and he succeeds rather well. Despite the fact that this album has many ’soft’ spots where the music drops in volume quite a bit, there are also many instances were the sound gets quite loud. Garcia seems to be introducing here also the element of improvisation (perhaps already present before, but now more clearer), and his electro-acoustic music, spiced with lots of processed sine waves (making them very high or very low end), gives us some highly refined pieces of micro- and macrosound. Its probably a great step for Garcia to go to real CDs but this first one is surely also a great step for him as a composer.

BAGATELLEN by Alan Jones

“RECORD OF THE WEEK”

The last several days, busy as they’ve been with work and home-related duties, I’ve enjoyed multiple opportunities for quality, undisturbed listening. While such a luxury comes only in phases, it’s even rarer that I can put a tentative playlist together that will truly play itself out. But playlists can quickly grow stale. I imagine I’m not alone, in that it often happens I’m halfway through a disc or a run of them, only to abandon it for something more faithful, music that has proven to serve all moods or is likely to shield itself from any unanticipated distractions. That said, I must’ve listened to armiarmak ten times last week.

I don’t know that Miguel A. García, aka Xedh, is much known outside his own circles in Basque Country and larger Spain — though he once was invited to perform in DC’s Sonic Circuits Festival — and it gives me cause to consider the migratory nature of some experimental music practitioners; why some spend as much time bonding with individuals from varied regions as they do composing, while others do not or can not. But that’s roots for another discussion. García’s short list of releases dates back to just 2007, the majority featured on free netlabels. This, his first “proper” hardcopy release comes on RMO (Basque), a label with which I’m only recently familiar.

Having heard — and having been intrigued by — “Armiarma,” which can be heard HERE on Homphoni, it’s gratifying to learn that the single solid 14-minute track was a mere opening into something larger, an expanded theme complete with teeth, daydreams, and shortness of breath. That’s how I hear armiarmak, as something living within a generative, searching effort bound by the electronic confines of a single disc. García’s imagination is clearly conscious of the value in the self-imposition of limits. A sizable array of tools was used to create the music/sounds, and it’s interesting when listening to consider the discipline that went into some of it. “Itapoa” has, to my ears, four to five source tracks, each having been shaved of some of it’s fidelity. This results in something far more minimalist than the preceding tracks, themselves containing the fleeting sparseness of an Onkyo standard(!). The disc notes García’s “instrumentation”: microphones, mixers, and sine waves; additional bits of outside material are tools in the chest on three of the tracks. I’m not reminded of any one particular artist when listening to the disc, however, certain passages ring of the chance atmospherics in the recordings of Werner Dafeldecker or Burkhard Beins, while another suggests Fennesz arriving at a performance venue only to find a single AC outlet to his disposal. But let’s not spend further energy in comparison exercises. Those interested are advised to start with the Homophoni track (linked above), which can also be heard on the disc.

The fix complete, I’m now happily buried in more of the unheard, and within that pile it would be nice to find another faithful selection. I’d be interested to learn of others lurking in the Basque region.

SANDSZINE

La Spagna, nonostante quello che è stato il più importante festival europeo di musica elettronica fosse locato a Barcellona, non ha prodotto artisti di un certo interesse nell’ambito di quella che può essere definita come la musica popolare contemporanea. E, consapevole di tale realtà, sono rimasto piuttosto stupito nel vedermi recapitare questi due dischetti proprio dalla terra del flamenco e delle corride. Ma l’arcano s’è presto svelato, dal momento che i due CD provengono specificatamente da quei Paesi Baschi che già avevano attirato la nostra attenzione attraverso nomi come Mattin e Xabier Erkizia (e metteteci pure Xabier Iriondo). Il CD di Miguel A. García appare più frantumato, giocato sulle brevi distanze e, a tratti, claustrofobico. L’autore gioca con gli sbalzi di temperatura e con il silenzio. Direi che c’è qualcosa del suono Mego, o di un certo Roden, in questi quadretti surreali che rifuggono dalla linearità; ma si tratta di una non-linearità molto descrittiva che lascia comunque percepire situazioni, rispetto ai riferimenti sopra citati, molto più concrete. In conclusione si tratta di due lavori piuttosto interessanti per quei lettori che sono ancora in cerca di piccole folate d’aria fresca in ambito elettro-elettronico.